Foxtrot Vandals

Pensamientos que no llevan a ninguna parte…

El de la aventura de buscar piso 25/08/2011

Filed under: General — lencm @ 01:13
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La idea de vivir juntos es una idea que, tanto a mi novio como a mí, nos rondaba la cabeza desde hacía muchísimo tiempo. De hecho, una gran parte de nuestra vida universitaria la pasamos viviendo en el mismo piso de estudiantes (menos mal que mi habitación era la grande y tenía una cama doble, ya que al principio estaba yo sola y el se añadió más tarde). Luego, al acabar la carrera, tuvimos que volver cada uno a su casa, y se nos hacía un poco raro tener que vernos solamente los fines de semana.

En resumen, empezamos a intentar ahorrar y a soñar despiertos, construyendo castillos -de alquiler- en el aire. Por fin, los dos tenemos un trabajo mínimamente estable (él más que yo, que soy autónoma y últimamente me escasean las traducciones), y a base de austeridad, y mucha fuerza de voluntad por mi parte para no arrasar con H&M, al final hicimos cálculos y decidimos que ya era hora. Como yo trabajo desde donde sea y él trabaja cerca de su casa, lo más lógico era irnos a su pueblo, y nos pusimos a indagar.

Empezamos por buscar en todas las páginas web de alquiler de pisos:

  • Fotocasa
  • Habitaclia
  • Idealista
  • Enalquiler
  • Pisos
  • Y muchas otras más, incluidas las webs de diversas inmobiliarias de la zona.

Nos pusimos un presupuesto, y utilizando los filtros de búsqueda (algunas páginas son más “user-friendly” que otras) fuimos mirando y remirando, abriendo hasta 30 pestañas de golpe, hasta que llegó la hora de pedir información.

Cuando recibí la primera llamada para ver un piso, estaba francamente nerviosa. Creo que le conté toda mi vida al pobre señor, para hacerle entender lo que buscaba, y pusimos una fecha para la visita. Luego recibí algunas llamadas más y, como yo vivo a 1h en coche, para no desplazarme inútilmente puse todas las visitas la misma tarde, una detrás de otra. Me sentía importante “cariño, a las 17:30 tenemos que ir a ver el piso de la calle Tal, a las 18:30 aquél que está amueblado y tiene terracita, y 1h después hemos quedado para ver ese que es un poco más caro pero parece precioso y quizá vale la pena”. Empecé a darme cuenta de que ya no había marcha atrás.

Siguieron varios días más con el mismo plan, en los que llegamos a ver 3 o 4 pisos por tarde. Antes de entrar en el primero me prometí a mi misma que no me imaginaría decorándolo, ni pensando dónde iría mejor el sofá, que me conozco. Me hice una lista mental de las preguntas más importantes que hacer, y de los detalles más importantes que observar, y… ¡al turrón!

Puedo afirmar una cosa: algunas ofertas debe haberlas hecho un fotógrafo MUY bueno. Si no, no se entiende que un piso que parecía monísimo en las fotos de la web me dé la sensación de que quiero salir de ahí corriendo sin mirar atrás. También me he familiarizado con el lenguaje típico de las ofertas:

  • Ideal solteros o parejas = el hámster de mi prima tiene una jaula más grande
  • Cocina y baño de origen = cuando los construyeron, Matusalén aún no tenía barba
  • Reformado = el edificio es tan antiguo que los lavabos estaban fuera, y han tenido que hacer un apaño en el balcón, las cañerías se atascan y la conexión eléctrica falla más que una escopeta de caña. Eso sí, ¡tiene parquet!
  • Zona tranquila = vas a necesitar el coche hasta para comprar el pan, porque está en el fin del mundo

Después de visitar casi todos los pisos en alquiler del pueblo (que, por cierto, no es muy grande… ni tiene mucha vida) estábamos listos para hacer un ranking. ¡Ya teníamos el TOP 3! Nos pusimos a hacer cálculos -pesimistas- de cuánto podríamos gastar al mes, entre alquiler, recibos, comida, imprevistos… y vimos que las cuentas parecían salir. Luego llegó la hora de comentarlo con nuestros respectivos padres…

Definitivamente, es la etapa más dura del proceso. Ahora mismo, aún nos encontramos en la fase de “a ver, ya hemos hecho una lista de cosas positivas y negativas, y entendemos que ningún piso será perfecto pero… por favor, ¡que no queremos vivir en el Palacio Real!” Y es que los padres son el obstáculo más difícil de superar, por lo menos en mi caso. Además, como estamos en Agosto y las inmobiliarias están cerradas, no podemos avanzar en nuestra búsqueda, y con mis padres repitiendo todos los defectos que le ven a cada piso, se me está haciendo interminable.

Lo único que quiero es que, por fin, podamos llegar a una conclusión, y sea el momento de hacer cajas y listas de inventario. A estas alturas del mes que viene -tocando madera- estaré escribiendo desde NUESTRO piso…

“I dreamed we danced upon the wall
and on the ceiling dear”

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One Response to “El de la aventura de buscar piso”

  1. Len, cualquier piso que escojáis lo haréis vuestro… Y yo me muero de ganas de inaugurarlo! 😉


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