Foxtrot Vandals

Pensamientos que no llevan a ninguna parte…

El de las mascotas 31/08/2011

Filed under: General — lencm @ 00:05
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Lo reconozco. Soy de aquellas personas que es capaz de querer a su mascota más que a muchas personas de su entorno.

¿Qué miras?

Mi preciosa mascota, mi perro Lennon

Ojo. Hagamos un inciso. Sí, mi perro es uno de los amores de mi vida, pero no soy una exagerada. Ni le pongo ropita hortera, ni le doy besos en la boca, ni duerme conmigo en la cama, ni le doy de comer como si fuera un humano. Si quisiera algo así me compraría un Baby Born de esos que comen, mean y cagan, lloran y ríen, y gritan MA-MA, y le compraría modelitos fantásticos. Mi perro, aunque me dé su cariño incondicional, y me alegre, y lo eche de menos tanto que casi duele cuando no estoy en casa, es, señoras y señores, UN PERRO.

Aunque todo el mundo tiene derecho a tratar a sus mascotas como le dé la gana (siempre que NO les haga daño, claro), debo confesar que no entiendo el gusto por tratar a los animales como bebés humanos. ¡Son animales! El otro extremo es tratarlos como bestias. Sí, claro que los perros tienen instintos según su raza, pero el tiempo de los romanos ya ha pasado, y ya no hay sesiones de lucha contra osos o leones. Algunas razas son excelentes “ayudantes” en la caza (otro tema que trae tela, y con el que no estoy muy de acuerdo) o en las carreras, pero si un animal no demuestra las cualidades necesarias, es abandonado, maltratado, o incluso asesinado. ¿De verdad es necesario? Seguro que las personas que hacen estas aberraciones tienen familiares o amigos que estarían encantados de adoptar ese animal como mascota. Otra cosa que no entiendo es lo de tener a un perro de “segurata”. Los perros de ciertas razas tienen fama de ser excelentes perros guardianes, pero… ¡también necesitan cariño! En fin…

A lo que quería llegar es a cómo obtener una mascota. Hace tiempo que he decidido que en mi casa nunca entrará un perro comprado en una tienda. Mis mascotas serán o regaladas o adoptadas. Los centros de adopción están llenos a rebosar, y la mayoría -por no decir todos- van muy justos de pienso, vacunas y voluntarios. Cuando mis padres fueron a recoger a Lennon del centro de adopción, tras interesarse por él a través de la web de dicho centro, vieron a la responsable tan apurada que, a parte de pagar la tasa de vacunas y chip, le dejaron unos euros de más para que pudiera comprar pienso. Me hubiera gustado ir con ellos al centro, pero en parte creo que es mejor así, porque me hubiera querido llevar la mitad de los animales.

Desde aquí quiero animar a todo aquél que tenga pensado adquirir una mascota, que se lo piense bien, que se informe de los centros de adopción más cercanos, y que entienda las responsabilidades que conlleva traer un animal a casa. Crecen, dejan pelo y babas, hay que sacarlos a pasear y recoger lo que hagan (seamos cívicos, hombre), y cuesta dinero pagar el pienso y las visitas al veterinario.

Pero cuando todo eso está decidido, traes a casa un ser vivo que te quiere, que juega contigo, que te hace reír y llorar, que te mira agradecido por haberle dado una vida agradable, y al que tú miras igual de agradecido por hacerte sentir tan feliz.